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Cómo escribir una novela: El conflicto

El conflicto es la esencia del drama.

El conflicto es la esencia del drama. ¿Tu historia no tiene conflictos? Entonces, siento decirte que no tienes nada. El conflicto es el ingrediente básico de nuestra fórmula, sobre el que se mezclarán el resto de elementos de la novela.

¿Eres fan de Friends? ¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando lo recuerdas? Por supuesto, sus personajes. Pero, ¿qué daba vida a esos personajes? Puede que pienses que fueron las bromas, eran muy buenas, pero no, no es eso. Lo que hacía tan especial a Friends, era que los personajes estaban disparándose todo el rato. Y estos tipos, disparaban con pólvora de rey, a matar. Esos personajes eran tan buenos gracias a la guerra que tenían abierta en todo momento.

¿No me crees? Bueno, revisa la serie (o cualquier otra que te guste), hazlo con ojo crítico y objetivo. Todas las buenas series, están repletas de conflictos.

Lo realmente complicado es saber definir el conflicto. Es una palabra complicada, que se abre a todo un espectro de elementos dramáticos, con los que podríamos llenar desde una página, a un libro entero.

El conflicto como base de tu novela

No se puede escribir un libro sin un conflicto. La parte buena de esto es, que todos, por instinto entendemos este punto. Aunque, algunas veces, nuestro sueño de escribir acaba revolcándose en el fango, cuando somos incapaces de reconocer el conflicto. Esto, suele ser, el resultado de un mal entendimiento del concepto (a veces, de una mala aplicación). Y, créeme, necesitas entender lo que significa conflicto, en todos sus significados posibles.

Trataré de explicar lo mejor que pueda este tema, usando ejemplos (sobre todo de cine y televisión, que todos conozcamos, para facilitar la comprensión).

Conflicto interno: Crecimiento personal

Los conflictos internos son aquellos problemas a los que se enfrenta el personaje por sí mismo, y que tendrán un impacto en su personalidad, en su crecimiento a lo largo de la historia. Normalmente, los escritores, utilizan emociones “universales“, fáciles de reconocer; necesidades afectivas, deseo, una creencia poderosa, confusión…

Al igual que nos sucede a nosotros, los personajes de las novelas tienen agujeros en sus vidas, trozos de su mapa vital que se han roto, experiencias que los han jodido profundamente. Esto los hace vulnerables y es a lo que se tendrán que enfrentar durante el desarrollo de nuestra novela.

El resultado de ese enfrentamiento, sea constructivo, destructivo, exitoso o no, nos permitirá conocer el desarrollo personal de ese personaje. Un fuerte desarrollo interno, puede convertir una buena novela, en una genial.

Conflicto externo: El papel del antagonista

El conflicto interno añade sentido y complejidad, al conflicto externo. Pero será éste, el que obligue al personaje a realizar cambios y decisiones internas. Y son esas decisiones, la clave para mantener la tensión durante el desarrollo de la novela.

Para que tus lectores sigan con atención el desarrollo de los acontecimientos, las elecciones que tomen tus personajes deben tener consecuencias, para el protagonista de la historia.

Desde una perspectiva más amplia, la necesidad de un antagonista, responde a la necesidad de que “algo” fuerce esos cambios en nuestro protagonista. Los personajes, como nosotros mismos, preferirían tomar el camino fácil. Si no los forzamos, no lo harán.

Una de las mejores formas de obligar a tus personajes a que tomen decisiones, es desarrollar un antagonista que se enfrente directamente con la raíz de sus conflictos internos y cuya meta, sea la opuesta a la del protagonista (tu protagonista, ni siquiera, necesita saber cuál es su meta). El antagonista no tiene que ser el típico bandido con bigote y traje negro. De echo puede ser cualquier cosa que se te ocurra: una tormenta, un trabajo nuevo, un compañero de trabajo cabrón, un gusano…

Conflicto: escalando hacia el clímax

En el camino de tu protagonista hacia la consecución de sus metas, ocurrirán una serie de eventos que lo mantendrán alejado del éxito o que incluso lo llevarán de fracaso en fracaso.

Si en tu historia tienes un antagonista, esto se puede resumir en varios encuentros con él o con sus matones. Sea como sea, cada enfrentamiento debe apelar a la raíz del conflicto interno de nuestro protagonista, dándole una pequeña dosis de realidad, una píldora de sabiduría vital, una opción para ese cambio.

En Buscando a Nemo, el conflicto externo de Marlin, no es otro que encontrar a su hijo, Nemo. En su camino, se enfrenta con varios problemas, desde tener que abandonar la seguridad de su arrecife, hasta enfrentarse a unos tiburones. Cada paso, lo acerca al desarrollo de su conflicto interno: vencer su cobardía.

Un componente necesario para que este desarrollo sea interesante, es que cada pequeño mini-clímax tenga su dosis de suspense. Si tenemos claro como afrontará el protagonista cada problema, entonces no habrá tensión, ni conflicto.

Las decisiones deberían ser pocas y muy opuestas, deben empatizar con el lector, no limitarse a crear en él cierta curiosidad.

Conflicto en los diálogos

Trata de infundir emoción, conflicto y tensión en cada diálogo, en cada conversación, en cada página. Imagínate que Ross y Rachel son la pareja perfecta, todo va bien, se quieren mucho y nunca, nunca, nunca discuten. Ni se toman un “descanso”.

En Friends, estas discusiones entre parejas, o entre amigos, desarrollan la totalidad de un capítulo, y verás que no hay ni un minuto en el que no esté presente ese conflicto. Esto nos ayuda a ver cómo son cada uno de ellos, nos ayuda a entenderlo, a quererlos o a odiarlos.

El conflicto en el subtexto

Siempre que nos enfrentamos con alguien con quien tenemos un conflicto, los queramos o los odiemos, ¿cuánto de lo que realmente piensas, le dices a la cara? Normalmente, muy poco. Por unos motivos, o por otros. Pero esos sentimientos, esos pensamientos callados, aparecen de forma inconsciente: lenguaje corporal, tensión en las manos, mal humor…

Esas expresiones, son el subtexto. Es el subtexto el que subraya el diálogo. Hacer que un personaje escupa todo lo que piensa sin más, no suena convincente. Las situaciones en la historia, como en la vida, deberían ser más complicadas. En Casablanca, toda la relación entre Rick y Renault es subtextual (si no la has visto todavía, no sé a qué esperas).

El conflicto: la perspectiva de Buddha

Nunca nos sentiremos atraídos por una historia sin conflicto, por el simple hecho de que no podremos aprender nada de ella. Están vacías de las semillas que nos harán crecer como personas. Por supuesto, que nos gusta (nos encanta) leer finales felices, que nuestros amados protagonistas coman perdices, y todas esas cosas… Pero, también necesitamos que dicho personaje, recorra un camino complicado y lleno de dificultades antes de alcanzar su meta.

¿Para qué sirve un premio si uno no suda para conseguirlo?

Puedes descargar el cuaderno del conflicto, para tener siempre a mano todo lo necesario, pinchando aquí: Cuaderno Cómo escribir una novela: El Conflicto

 

Escritor y redactor. Me encanta escribir y los blogs. Me gusta compartir lo poco que sé con los demás. Soy geek y orgulloso. Autor de Blackwood: Piel y Huesos. ¿Quieres saber más? Lee lo que escribo, no tardarás en conocerme.