Lo de basar nuestros personajes en personas que conocemos no es nada del otro mundo, todos los escritores hemos recurrido a esta práctica. Pocos de nuestros conocidos se quedan sin una versión en papel de ellos mismos, en la mayoría de los casos lo que plasmamos son sus peores versiones. Oscar Wilde decía que lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal, pero la realidad es que a la mayoría de nuestros conocidos no les gustará que lo hagamos.

Yo soy de los que suelen basar sus personajes en gente conocida, para muestra un botón hace poco tuve una movida algo estúpida por una imagen que hice y que apareció por las redes, se ha convertido en mi propia pesadilla recurrente. Bueno, la imagen no tiene mucho más que una frase ingeniosa y mi logo. La frase es: «Soy escritor, todo lo que digas podrá ser usado en una de mis historias«.

La imagen de la discordia.

La imagen de la discordia.

Los escritores necesitamos inspiración y la gente de nuestro entorno nos ofrece lo que necesitamos: patrones de comportamiento, personalidades agradables o no, voces, gestos, siluetas, frases… Personajes, al fin y al cabo.

Yo suelo inspirarme en personas que conozco para crear algunos de mis personajes, aunque nunca suelo crear un personaje basándome en una sola persona, me gusta hacer el mismo trabajo que Frankenstein, cortar y coser partes del cuerpo hasta crear mi propio monstruo. No es una práctica a la que sea demasiado aficionado ya que molesta mucho que me pregunten sobre mis personajes (es algo que detesto, en realidad), así que recurro en muy contadas ocasiones a esta práctica. Cuando lo hago suelo escoger algunos rasgos de personalidad (nunca físicos) y combinarlos con otros rasgos inventados.

Calcar personajes

Basar personajes en personas que conoces tiene sus riesgos, el principal es buscarte problemas con esa persona. No hace falta decir que si la persona en la que has basado ese personaje no está de acuerdo en la forma en que actúa o en cómo la has retratado vas a tener un problema con ella.

Es importante entender que no todos van a comulgar con tu ego de escritor, lo que tu crees que es un personaje que refleja la fiel realidad puede que para otros (sobre todo para el afectado) sea una burda manipulación o peor una cruel burla. Si eres de los que les gusta la marcha esto no te importará mucho, al contrario disfrutarás con el cuerpo a cuerpo, pero si eres una persona normal a la que no le gustan los problemas lo mejor es que tengas en cuenta ciertos aspectos:

  • Si la persona «retratada» se entera puede que no le guste. Esto puede romper una amistad o traerte algún tipo de problema serio. Tú mismo…
  • Puede que te veas tentado a recrear momentos de su vida de forma muy explícita esto puede hacer que te cargues por completo el argumento por el simple hecho de meter esa escena con calzador. No lo hagas, ese personaje no es tu amigo, ni tu padre, ni tu ex… Es un personaje de ficción.
  • Puede que te entre el canguelo y no quieras apretar más de la cuenta, dejando el personaje a medias, tapando su lado más oscuro o los aspectos más delicados de su personalidad. Si haces esto lo estarás destrozando y no quieres eso, ¿verdad?

Lo mejor es usar el método Frankenstein y mezclar a varias personas durante la creación de un personaje (entendemos que no estamos haciendo un retrato de un personaje histórico, claro). Si puedes combinar dos personas que compartan algún rasgo de personalidad, la transformación será más sencilla, más llevadera para ti y más suave para las personas que, al final, tienen una vida real fuera de tu libro y tendrán que convivir contigo y el personaje para siempre.

Supongo que dicho de esta forma parece un poco extraño o complejo, pero en la práctica es muy sencillo.

El método Frankenstein, cosiendo las partes

Pongamos que tengo dos amigos, ambos tienen muchas cosas en común, así que decido que voy a crear un personaje basado en los dos. Primero haré una lista de las cosas que comparten:

  • Los dos están en la treintena.
  • Los dos tienen mucha experiencia con los ordenadores.
  • Ambos llevan mucho tiempo sin encontrar trabajo.
  • A los dos les encantan los videojuegos.
  • Ambos tienen pareja pero no viven con ellas.
  • Los dos tienen un montón de cacharros como tablets, portátiles y E-Readers.
  • Los dos son simpáticos.

Con estos rasgos comunes ya tengo una buena base para crear un personaje, sin embargo, siempre puedo definir un poco más cómo será usando las características que los distinguen para poder perfilar un personaje único.

  • Mi amigo A está divorciado, mientras que mi amigo B solo tiene novia. Mi personaje vivirá con su novia, como ninguno de los dos está viviendo con sus respectivas parejas, será algo que sucederá en el transcurso de la historia, no desde el principio.
  • Mi amigo A tiene una hijo de su anterior matrimonio, mi amigo B no tiene hijos. A mí me irá bien que la novia de mi personaje tenga un hijo algo mayor, ya que en algún momento tendrá un papel importante, así que la novia de mi personaje tiene un hijo de 12 años.
  • Mi amigo A no se interesa por la política, mientras que mi amigo B sí que lo hace. A mí me interesa que mi personaje tenga fuertes convicciones políticas así que mi personaje será un hombre de fuertes creencias políticas.
  • Mi amigo A fue a la universidad, mientras que el B hizo un grado superior. Uno trabaja en el sector privado y otro en el público. A mí me interesa que mi personaje trabaje en una universidad (algo que no hace ninguno de los dos).
  • Mi amigo A se preocupa mucho por su físico, es un adicto al gimnasio y al deporte, mientras que mi amigo B pasa bastante de estos temas. Mi personaje se preocupará por su físico y será un adicto al gimnasio.
  • Mi amigo A no se preocupa demasiado por su trabajo, mientras que mi amigo B es un trabajador incansable que se lleva el trabajo a casa. Mi personaje irá un poco más allá que mi amigo A y despreciará su trabajo tanto que no se preocupará por hacerlo bien o mal.

Con todos estos rasgos tengo la suficiente información como para crear un personaje único con una personalidad particular, pero que todavía mantiene muchos aspectos y detalles de las personas en las que he basado el modelo.

Basándome en lo que os he contado hasta el momento he creado el perfil de un personaje, tiene rasgos de dos de mis amigos, pero es un personaje único que encajará de maravilla con el resto del elenco de mi obra.

Mi criatura: Hola, soy Andrés.

Andrés Sendrá es un programador de unos treinta años. Lleva varios años trabajando en la universidad con las páginas webs y las bases de datos, odia su trabajo y no ve el momento de que lo despidan y poder cumplir su sueño de montar su propia empresa de software de vigilancia. Como es uno de los mejores empleados tiene mucho tiempo libre y suele pasarlo en el gimnasio o en la cafetería de la universidad.

Vive con su novia que tiene un hijo de 12 años de un matrimonio anterior, Andrés se lleva bien con el chaval pero preferiría no tenerlo en casa a todas horas ya que no le gustan los niños.

Andrés está aburrido y, a menudo, queda con las mujeres que conoce en el gimnasio, la mayoría mucho más jóvenes que él, lo que lo suele llevar a vivir situaciones embarazosas o, directamente, estúpidas cuando salen mal.

Una de sus pasiones secretas es la política y le gustaría dedicarse a ella en un futuro, aunque por el momento no encuentra su lugar dentro del marco social en el que vive, ni demasiado liberal ni muy conservador, Andrés tiene unas creencias únicas que no encuentran su lugar en el mundo y está planeando formar un partido político para reafirma en sus creencias.

Crear un personaje es así de sencillo, tomando un poco de aquí y un poco de allá se puede crear una personalidad completamente nueva, a ninguno de mis amigos les resultará fácil identificarse con él. Esta práctica te puede resultar útil si en algún momento te quedas atascado y no sabes cómo crear un personaje o si te has quedado sin ideas frescas para su personalidad.

Sin embargo, como ya te he dicho antes, deberías tener mucho cuidado con lo que haces ya que puedes ofender o buscarte problemas con ellos. Hagas lo que hagas ten siempre presente que esas personas son reales, ellas viven en el mundo real (en el mismo que deberías vivir tú), tarde o temprano te las tendrás que ver con ellos y puede que no les haga ninguna gracia tener que convivir todas sus vidas con un versión cómica o malvada de ellos mismos.

El que avisa…