Bienvenidos nuevamente a Excentrya, el blog de Jaume Vicent.

Mi nombre es Víktor Valles y tal vez os acordéis de mí por el post 7 contras de tener amigos escritores (una de esas «contras» es tenerme hoy aquí).

Acaba de salir a la venta mi novela Quemaste tus alas de ángel, que podéis adquirir en webs como Amazon, Ediciones Babylon u otras plataformas (editorial que se ha hecho cargo de ella). Y es por ello que pacté con mi amigo Jaume escribir este post para hablarte de uno de los peores fantasmas del escritor: la corrección.

He reconocido en muchas ocasiones que la tarea más difícil a la hora de crear Quemaste tus alas de ángel fue la corrección. Es por ello que quería escribir un post con algunos tips que me han servido para corregir mi novela (y, espero, te sirvan a ti para trabajar la tuya).

La tarta debe dejarse reposar

Y tu novela también. Una vez termines el proceso de escritura, debes dejar que el material repose en un cajón (o en una carpeta de tu ordenador). El tiempo que debe reposar depende mucho de cada cual. Unos dicen un mes, algunos tres meses, otros seis…

El momento perfecto para retomar la actividad es cuando empiezas a leer tu novela y tienes la sensación que la ha escrito otro.

Lectura rápida

Es interesante que esa primera lectura no sea desde el propio procesador de textos. Si es posible, yo recomendaría pasar el documento a un formato no editable (pdf, MOBI, ePub) y hagas una primera lectura rápida, sin detenerte ni entretenerte.

En esta primera lectura buscaremos que el argumento sea coherente, que las escenas sean funcionales, que haya la información de fondo necesaria, etc. Básicamente, buscaremos descubrir qué está mal en la novela (y cómo podemos arreglarlo). Tomaremos nota de estos errores y nos los llevaremos al siguiente punto.

Reescritura

En este paso tomaremos la nota que hemos preparado en el punto anterior y procederemos a corregir los errores que hemos encontrado en la primera lectura de la novela. En este paso también toca realizar una de las tareas imprescindibles: recortar. Hay que eliminar todo aquello que sobra (porque siempre hay cosas que sobran). Recuerda: lo bueno, si es breve, dos veces bueno.

Segunda lectura

Tras el proceso de reescritura, le daremos un breve reposo a nuestra novela (una semana máximo) y volveremos a leerla. Seguiremos buscando los errores que ya buscábamos en la anterior lectura, pero como muchos ya estarán eliminados podremos prestarle más atención a los detalles.

En esta segunda lectura procederemos a eliminar los errores en los detalles: que las ubicaciones sean correctas, que no se le cambie de nombre a los personajes durante la novela, etc.

¿Tienes un lector beta?

Ahora sería el momento de tener a alguien capaz de sacarte los colores tras leer la novela. Un lector beta no solamente debe leer la novela, debe ser capaz de destripártela si viene al caso (eso no significa que deba ser cruel y despiadado. Conviene que el lector beta sea justo).

Piensa que el lector beta tiene la razón: si tu novela está plagada de errores, es que está plagada de errores.

¿Ya está?

En un principio, sí. Sin embargo, mi recomendación es que tu novela pasara por otro proceso de corrección. En mi caso, Quemaste tus alas de ángel pasó por las manos de la correctora de la editorial y fue capaz de sacarme varios errores que, por un motivo u otro, habían quedado.

Con la ayuda de un corrector podrás conseguir que tu novela brille.

Eso no quita que quede algún error. Ya sabes que hasta en las mejores ediciones queda, en ocasiones, algún error que otro. El trabajo de corrección únicamente busca —como objetivo— que el lector disfrute de una lectura placentera con los mínimos errores posibles (siendo su meta el 0% de errores).

Afila tu lápiz rojo y… ¡a corregir se ha dicho!