La semana pasada os comenté lo difícil que resulta escribir terror. No es nada sencillo evocar ciertos sentimientos en el lector. El miedo, como la risa, son muy subjetivos y no siempre logramos pulsar la tecla adecuada. Si quieres escribir terror tendrás que ser constante y no desanimarte, sigue llamando a esa puerta. Al final alguien te abrirá.

Si quieres escribir terror antes deberías saber qué es el terror, ya he escrito muchos artículos sobre ese punto en particular, así que no pienso repetirme. Tampoco te iría mal saber qué es lo que ya se ha hecho, para no caer en clichés y también deberías saber cómo puedes crear intriga en el lector, algo vital para enganchar al personal.

El miedo y escribir una historia de terror

El miedo es una sensación molesta. Todos hemos sentido miedo alguna vez en la vida. Existen tantos miedos como personas en el mundo. Esa es una de las partes buenas de escribir terror; alguien en algún lugar del mundo compartirá tu miedo. ¿Te asustan las arañas? Hay millones de personas con aracnofobia, uno de los microrrelatos que más gustan a mis lectores es Parálisis, porque cientos de personas comparten ese miedo terrible a las arañas.

La semana pasada os hablé de la importancia de escribir sobre tus propios miedos. Hace poco escuché a Jeff Goins decir que no existe nada parecido a «la buena literatura» —bueno, por supuesto, siempre que no miremos desde un punto de vista académico—. Goins dice algo muy inteligente, no existe mala o buena literatura, lo que para unos es buena literatura, para otros es basura. Yo, por ejemplo, ODIO Crepúsculo y 50 sombras de Grey, sin embargo, para otras personas eso es lo mejor que han leído. Lo mismo me sucede con Ken Follet o Dan Brown, me parecen terroristas literarios, pero hay gente que los adora… Por eso son best sellers.

Goins afirma que para ser buen escritor lo único que necesitas es ser claro. Escribir con claridad.

Esto, como cuando aprendes a escribir en el colegio, se consigue practicando. Al principio todo son borrones y garabatos. Con el tiempo mejoras y, en algunos casos puedes hacer de tu letra un arte —¿verdad, Gabriella?—. Escribir terror necesita también esa claridad. Tienes que ser sincero y escribir sobre tus miedos, sobre lo que te aterroriza, lo que te mantiene despierto por las noches.

Es mucho más sencillo de lo que parece… Por si eres un poco cuadriculado te voy a dejar un ejercicio sencillo, solo tienes que rellenar los huecos.

Historias de terror

Rellena los huecos

5 elementos comunes de una historia de terror

Las mejores historias de terror comparten algunos elementos comunes. Por supuesto, se basan en el miedo, así que nos vamos a saltar este punto tan obvio.

  • Se basan en personajes malvados o malditos, en amenazas de todo tipo o en fenómenos paranormales.
  • Exploran sentimientos «malos» como el miedo, la soledad, el asco y todo lo que tenga que ver con lo malvado. Se juega siempre con todo eso que queda al margen de lo socialmente aceptable. Las cosas casi nunca son lo que parecen. Siempre debe haber un sentimiento de misterio y de amenaza.
  • Tienen que ser emociones intensas.
  • Al contrario de lo que sucedía en Scooby Doo, los giros tienen que ser terribles. Ese tipo solitario que trabaja solo en el turno de noche es un vampiro de verdad y se alimenta de sangre. Ese guarda que vive aislado en el bosque, es en realidad en hombre lobo sanguinario…
  • Sumergen al lector en lo macabro. El terror potencia las situaciones mórbidas, desde ciclos repetitivos de violencia hasta extrañas situaciones relacionadas con la muerte —como ese amigo que lleva años muertos y, de repente, nos visita—.

Ahora que te he recordado lo básico, vamos con esos consejos que tenemos a medias, ¿no?.

6 consejos terribles para escribir una historia de terror

1. Para escribir terror usa un tono fuerte y directo

Muchos escritores noveles escriben en pasiva. Mal. La voz pasiva es horrible, a mí me da la sensación de que el escritor es cobarde y se esconde detrás de su escritura para evitar mojarse. La herida no fue abierta por el cuchillo. El extraño, sin mediar palabra, se acercó a ella y le hundió el cuchillo en el pecho, lentamente, disfrutando de cada milímetro de carne desgarrada.

El tono es esencial para aportar tensión y sentimiento. Una historia escrita en pasiva nos aleja de la acción. Usar un tono adecuado logrará que el lector sienta el cuchillo en su propia carne. La forma en que ambientes, describas el movimiento y las acciones darán el tono a tu historia. Para escribir terror se utiliza un tono oscuro y directo, tenebroso.

Uno de los errores que más encuentro en los escritores de terror es su tono. La mayoría, que solo han leído a Lovecraft y a Poe, escriben con una mezcla de lenguaje dieciochesco y un exceso de verbos y adjetivos. Este tipo de escritura solo consigue confundir al lector. No estamos en el siglo XIX y no somos un loco temerario de Providence.

Observa este fragmento:

Con los ojos medio cerrados, cruzó la habitación para cerrar bien la ventana.

El viento movió la lámpara y, al darse la vuelta, la habitación entera parecía estar balanceándose. La luz estaba frente a sus ojos y, al instante siguiente iluminaba la pared de enfrente. Pero entre esos dos puntos, iluminó el centro de la habitación, allí de pie, sacudiéndose la lluvia que empapaba su sombrero había un extraño.

Parecía bastante inofensivo. No era mucho más alto que Harvey, era muy delgado y su piel tenía un tono claramente amarillo. Llevaba un traje de fantasía, un par de gafas y lucía una sonrisa espléndida.

El fragmento es de Clive Barker. Como puedes ver se trata de una escena muy extraña, como un sueño. Los objetos que no deberían moverse se mueven y eso nos causa una sensación de irrealidad. El personaje parece desorientado y un extraño personaje se materializa de la nada. Barker, además nos crea una sensación de amenaza con solo decir: » Parecía bastante inofensivo». Nuestro cerebro sabe que en realidad es hombre será bastante peligroso. Su delgadez y ese tono de piel amarillento, lo convierten en un elemento extraño, algo que no entendemos.

Si quieres escribir una buena historia de terror, tendrás que trabajar en el tono. Tus descripciones tienen que aumentar la tensión, hacer que el lector se sienta incómodo.

2. Tienes que leer mucho

Y sí, otra vez te digo lo mismo de siempre. Pero es que, ¿sabes qué? Aunque «recetar pobremente literatura» sea un cliché, no encontrarás mejor consejo que ese. Lee autores de terror, si lo tuyo es el terror psicológico William Peter Blatty y Clive Barker te pueden enseñar muchas cosas sobre lo macabro. Y si lo tuyo es el terror paranormal Thomas Harris o Jack Ketchum también tienen algunas cosas que mostrarte sobre cómo lograr incomodar al lector.

Lee y toma notas sobre los aspectos en los que estos escritores son mejores que otros. ¿Es bueno creando ambiente? Copia una descripción o un párrafo que te haya gustado especialmente y tenlo cerca cuando vayas a escribir tu propia descripción. Digan lo que digan, leer a los que han llegado antes es la mejor forma de mejorar como escritores.

3. A los personajes malvados, dales las mejores motivaciones

Cuando vayas a escribir una historia de terror no dejes a esa entidad malvada sentada, esperando al autobús para ir al centro a poseer a la desdichada muchachita y causar el mal solo porque sí. Vaaaaale, que sí, que está muy de moda eso de: es que solo quiere ver arder el mundo. Perdóname, pero como motivación eso es una verdadera mierda.

Cada personaje malvado debería tener una motivación clara y fuerte. Descubrir esa motivación puede formar parte del misterio, uno de los pilares que soportará la atención del lector y que le obligará a seguir leyendo, mientras más cosas terribles siguen sucediendo.

Historias de terror

Si en tu historia hay una entidad maléfica o un ente sobrenatural, haz que sus motivaciones sean tan fuertes como las acciones que tome el protagonista. Como lector, me tocará las pelotas que el motivo por el que tu muñeco asesino comienza a asesinar niños inocentes sea que le hayan robado sus pilas. Búscate algo mejor.

4. Utiliza los elementos de las tragedias clásicas

Chuck Wending, uno de los grandes escritores de terror y de ciencia ficción, lo deja claro en su blog: «El horror funciona mejor cuando se escribe en su forma teatral original: la tragedia. La tragedia nace de las debilidades de los personajes, de las malas decisiones y a través de graves errores».

El terror utiliza los elementos centrales de la tragedia tan claramente que algunos de ellos ya se han convertido en clichés. Seguro que, mientras veías la primera temporada de American Horror Story más de una vez has pensado: «No bajes ahí, idiota». El terror funciona porque juega con esa sensación de indefensión, nosotros vemos lo que se avecina, pero ese gilipollas que baja al sótano no.

Podemos aprender algunas cosas de las tragedias, por ejemplo:

  • Las causas de un abuso continuado. La forma en que Carrie desata su terrible poder sobre Chamberlaine, tras años de soportar abusos de todo el mundo.
  • Lo valioso que resulta ver las cosas desde otra perspectiva. Por ejemplo, en American Horror Story, nosotros sabemos que esa casa es tan barata por la cantidad de cosas terribles que han sucedido —y que siguen sucediendo—, sin embargo, para los protagonistas es una ganga… Un oportunidad de mejorar sus vidas (¡JA!).
  • La valentía significa tomar una decisión con pleno conocimiento de los riesgos y peligros a los que nos enfrentamos. Por otra parte, tomar decisiones inconscientes nos deja bastante vulnerables.

Para escribir una historia de terror creíble tendrás que demostrar que los hechos terribles son consecuencia de una extensa red de malas decisiones —presentes y pasadas—. El terror tiene mucho de moralina y casi siempre nos muestra que las malas decisiones y las malas acciones tienen sus consecuencias… ¿Nunca te has parado a pensar que en las pelis de terror de los 80 siempre morían los que mantenían relaciones sexuales?

5. Escribe sobre nuestros miedos más comunes

Es muy fácil, piensa en cosas que nos den miedo a todos. Live Science coloca en el primer puesto de las fobias una muy divertida: el dentista. Seguro que lo entiendes, cuando estamos en esa silla inmunda nos sentimos indefensos. Suma que el dolor en los dientes es de los peores que existe y que algunos de sus procedimientos son bastante jodidos y ¡bum! Ahí lo tienes, el dentista es el protagonista de nuestras peores pesadillas.

Asustar a los lectores aumenta la tensión narrativa y mejora el ritmo de nuestra historia. Por supuesto tiene que haber una razón para asustar al personal. Una situación horrible tiene que ser el eje central —aunque puede que el lector solo llegue a intuirla—.

Te dejo una lista con algunos de los terrores más comunes. Como ejercicio, podrías indicar por qué nos asustan esas cosas. La mayoría tienen que ver con miedo atávicos —las arañas eran un peligro real cuando habitábamos en los árboles, por ejemplo— o con el miedo de recibir daño físico. Pero tampoco podemos olvidarnos de otros miedos más personales como el miedo a la humillación o al ridículo.

  • Miedo a los animales (perros, gatos, serpientes, tiburones, arañas).
  • Miedo a volar.
  • La oscuridad, este es uno de nuestros mayores y más antiguos miedos.
  • Alturas.
  • Desconocidos y sus deseos e intenciones.
  • Lugares solitarios, vacíos o abandonados.

Piensa en cómo puedes utilizar estos miedos comunes para escribir tu historia. Algunos de los miedos más comunes son más utilizados en la literatura de terror que otros. Algunos miedos son más precisos que otros, por ejemplo, el miedo a los lugares cerrados. Este tipo de miedos te ayudarán a escribir historias más fácilmente, con mucha menos parafernalia.

6. Terror y horror

Para escribir terror tenemos que saber cómo funciona el miedo. Stephen King diferencia tres niveles de miedo: terror, horror y asco. El miedo es una sensación que nos desasosiega, pero el terror es peor que eso. Aterrorizar —que es lo que pretende la literatura de terror— es intimidar a alguien usando un miedo extremo. El horror es algo distinto, en el horror se mezclan elementos de sorpresa y repulsión.

Stephen King, en su libro Danza Macabra, trata estos niveles de miedo. Nos dice que, en primer lugar, busca asustar al lector antes de que suceda nada realmente extraño. Si no lo consigue entonces intenta aterrorizarlo, intimidarlo usando el miedo extremo. Si tampoco lo consigue entonces recurre al asco… aunque no está orgulloso de hacerlo.

King nos dice que si somos capaces de crear miedo antes de que suceda algo realmente desagradable, entonces estamos ganando la partida.

Terry Heller dice que sentimos el miedo de los personajes al compartir su punto de vista. También sentimos la amenaza al ser capaces de anticipar las cosas malas que le van a sucedes a los personajes. Creamos lazos con ellos y eso es lo que nos permite experimentar terror al saber que les van a pasar cosas malas.

Lo bueno de leer terror es experimentar ese miedo que los personajes sienten durante la historia. Deja que tus lectores sientan también ese miedo, hazles partícipes de las desgracias que les van sucediendo, haz que se sientan miserables, vulnerables, expuestos… tienes que sumergir a tu lector en el horror de ese mundo que has creado.

Hasta aquí el artículo de esta semana… Como siempre, un poco más largo de lo que tenía previsto, pero merece la pena si os resulta útil. Ahora os toca a vosotros, ¿tenéis algún consejos que añadir? Deja un comentario o cuéntame por Twitter, estaré encantado de recibir vuestros consejos.