La autopublicación es una oportunidad de oro para cualquier escritor. Por primera vez en la historia, los autores tienen la oportunidad de mostrar sus trabajos al mundo sin tener que pasar por el ojo crítico de un editor. De esta forma los autores pueden llegar a los lectores con más libertad de movimiento.

Sin embargo, la autopublicación ha ido ganándose una mala reputación en los últimos tiempos. Es como la prostitución de la literatura. Pensar así es un error muy común, no sólo entre los autores, también entre los editores y los lectores. Pero si tiene esa reputación será por algo, ¿no?

Pues sí, la mayoría de los escritores autopublicados no cuidan sus trabajos. En muchos casos son errores de principiante, otras veces son personas que no han escrito ni leído nada en su vida, pero que han visto un par de capítulos de  Californication y creen que con eso ya basta para ser escritor. En algunos casos no se pueden permitir pagar un corrector… dejadez, falta de recursos o simple ignorancia. El tema es que el escritor autopublicado, a veces, comete algunos errores de cajón.

Aquí te comento algunos.

#1. No pedir ayuda

Los escritores no deberían ser editores, al menos de sus propios trabajos. Es imposible que un escritor pueda ser: editor, corrector, maquetador, diseñador y comercial.

Si pretende hacer las cosas bien es imposible. Y pedir a un colega que haga esos trabajos por ti, tampoco es buena idea (podría serlo si tu colega te quiere mucho y, además, trabaja para el Grupo Planeta), pero tu grado de aceptación de críticas se irá a la mierda cuando es tu amigo el que te da los consejos.

Si quieres vender el libro, si no quieres caer en el pozo sin fondo de Amazon, necesitas gastarte dinero en tu libro. Si no lo haces no venderás nada. Sí, hay excepciones, pero sólo sirven para confirmar esta regla.

#2. Expectativas poco reales

Hay muy pocos libros que lleguen a vender más de 300 copias. Dar con la tecla de un best-seller es prácticamente imposible. El juego de las editoriales se ha convertido en lanzar todo lo posible y ver qué se pega a las estanterías. La mayoría de los libros que ves en las librerías están destinados al reciclaje.

Aunque en los últimos tiempos el juego editorial está cambiando, no puedes confiar en tus números. Puede que, poco a poco, se vendan más libros y los escritores autopublicados estén ganando terreno, pero no te la juegues. No seas idiota.

No inviertas más de lo necesario, no te pases, no empeñes tu casa o tu coche para costearte el libro. Usa las plataformas de «Impresión sobre demanda», no te gastes el dinero de tu jubilación imprimiendo un montón de libros que acabarán por pudrirse en el desván.

5 errores terribles de la autopublicación

La autopublicación tiene muchos callejones sin salida y es muy fácil quedarte atascado en uno y no salir de él jamás.

#3. No crear una lista de correo con posibles lectores

Esta es una de las razones por las que los editores tradicionales tardan tanto en publicar un libro. Normalmente lo que hacen es enviar copias del libro a un buen número de reseñistas y críticos unos tres meses antes de su lanzamiento. Así se aseguran de tener algunas críticas positivas el día antes del lanzamiento.

Para la autopublicación el día del lanzamiento no significa nada. El día que recibas tus cinco primeras críticas será tu lanzamiento. Cuando recibas diez tu libro podrá ir por ahí con la cabeza bien alta y cuando tengas cincuenta, Amazon empezará a colarte en sus algoritmos para presentarte ante los compradores.

Si tienes un blog, crea una lista de correo (hay un artículo excelente en este mismo blog que te enseña cómo promocionar tu libro y otro en la revista MoonMagazine) con posibles lectores, envía un correo, habla con reseñistas y otros blogueros, pídeles amablemente que lean tu libro (facilítales un ejemplar, no seas rata), no los fuerces a que te dejen buenos comentarios, simplemente diles que lo lean y que lo reseñen.

Si no tienes un blog, crea uno y úsalo para promocionarte.

#4. No ser diferente

No importa lo que escribas, tienes que encontrar qué lo hace diferente al resto. Que hayas escrito uno de los millones de libros «yo también» sobre el género de moda del momento, no me dice nada. A ti tampoco debería decirte nada, a menos que lo tuyo sea la mediocridad.

Una prosa sólida, una adjetivación diferente y llamativa, una historia mágica sobre los habitantes de una pequeña y recóndita aldea de Formentera en la que sus habitantes viven más de 120 años, eso sí que me motiva. Eso te hace diferente.

Ahora mismo, escribir otro libro de amor adolescente, otra historia de amor supuestamente guarra entre un rico y una pobre chica de provincias, no te diferencia de nada. Al contrario, te mete en el saco de: «más de lo mismo». Y tú no quieres estar en ese saco, ni yo quiero leer otro «más de lo mismo».

#5. No creer en ti mismo

Al contrario de lo que me dijo cierto personaje, necesitas creer en ti mismo; eso no te convierte en arrogante. A muchas personas no les gusta la gente segura de sí misma. No seas de esos, necesitas creer en ti, en lo que haces. Si no lo haces tú, no esperes que lo hagan los demás.

No te estoy diciendo que todo lo que hagas estará bien, al contrario, duda siempre de cada palabra que escribas, pero cuando todas estén bien colocadas y ya no haya marcha atrás, creen en ellas. En cada punto, coma y espacio. La seguridad en ti mismo será necesaria para triunfar en la autopublicación, si dudas un poco, perderás el tren.

Necesitarás ser perseverante y trabajar sin parar, aprender día tras día y no tener miedo de enfrentarte a ti mismo. Tendrás que revisar tu libro muchas veces y tendrás que ser capaz de hacerlo una y otra y otra y otra vez, hasta que estés contento con el resultado.

En el pasado un escritor podía tardar una media de diez años en encontrar un editor que quisiera publicarlo. En ese período de tiempo, el escritor no dejaba de escribir, estudiaba su oficio, lo ponía en práctica, trabajaba cada día.

Si lo que quieres es trabajar con las letras, vas a tener que currar muchísimo, tendrás que ponerle muchas ganas a esto, no dejar de estudiar, pedir (y escuchar) los consejos de los demás. Prepárate para un viaje largo.

Por suerte no vas a estar sólo, hay una gran comunidad de escritores en la que apoyarse y si necesitas ayuda, hay profesionales que ofrecen sus servicios para que mejores en lo que haces.