Una novela necesita intriga. Sin ella el lector se aburrirá. Una novela debe plantear grandes incógnitas, desafíos, debe poner en entredicho ese estado de seguridad en el que todos vivimos. La intriga es lo que pondrá una velocidad u otra a nuestra novela. Para escribir terror o novela negra, necesitas saber crear intriga.

Hay muchas formas de hacerlo. No te voy a engañar. No existe una fórmula mágica con la que crear intriga en tu novela. Lo que haré será darte 5 consejos para que aprendas a crear intriga en tus novelas. Es muy sencillo, más de lo que parece.

Los  escritores tenemos en nuestras manos la herramienta más poderosa para hacer lo que nos dé la gana: las estructuras de nuestras novelas.

Cada escritor manejará las estructuras de una forma. Las estructuras se pueden organizar de muchas maneras, desde los tres actos a los siete arcos… Dependerá de muchos factores distinto escoger una u otra. Sin embargo, la estructura de la novela es una de las mejores herramientas que tenemos los escritores para crear intriga. Si organizas bien la estructura de la novela, los lectores quedarán enganchados y los transportarás de página en página sin darles un respiro.

Sin más preámbulo, aquí te dejo 5 trucos para crear intriga.

5 trucos para crear intriga

1. In Media Res

Una de las cosas que más odio en una novela son los prólogos y los inicios largos y tediosos en los que se expone —a modo de chapa narrativa— todo el pasado de la sociedad, del mundo y de cada uno de los personajes. Antes de ver una pizca de acción ya conocemos el drama de las vidas de nuestros personajes. No te digo que no vaya a funcionar, de hecho está muy bien para novelas de corte autobiográfico.

Sin embargo, casi siempre es mejor empezar en mitad de la acción. Si tu novela empieza en mitad de un tiroteo o en con un personaje huyendo despavorido de algo, inmediatamente atraparás al lector. Empieza lo más cerca posible del inicio de la acción. Suelta al lector en mitad de la acción o lo más cerca posible del comienzo de los hechos que piensas narrar. Olvídate de la semana anterior, empieza hoy.

Utilizar un inicio tipo In Media Res, no significa que no nos puedas contar el pasado y la biografía de tus personajes. Para eso están los flashbacks, tal y como te enseñé la semana pasada. Puedes utilizar una estructura no lineal para ir adelante y atrás en el tiempo.

2. Diferentes puntos de vista

Cambiar el punto de vista desde el que se narra cada capítulo puede ser un gran recurso. Contar cada capítulo desde el punto de vista de uno de tus protagonistas abre un abanico de nuevas posibilidades. Puedes hacer que cada uno de los personajes contradiga o enfrente el punto de vista del anterior, de esta forma estarás ofreciendo al lector distintos enfoques de un mismo problema. Esto ayuda a crear intriga ya que el lector estará preguntándose cuál de ellos tiene razón.

Yo usé algo de este estilo en mi novela Blackwood. Este tipo de narración, aunque ayuda a crear intriga, tiene sus peligros, pues no gusta a todo el mundo —no os imagináis la de lectores que me han dicho que «se marean» con estos saltos—.

Stephen King utiliza este tipo de narración en Apocalipsis, cada capítulo está narrado desde el punto de vista de uno los supervivientes muy al estilo de Canción de Hielo y Fuego, aunque si hay una novela que utilice este recurso de forma interesante es El Ruido y la Furia. Faulkner utiliza un punto de vista distinto en cada capítulo, iniciando la novela desde el punto de vista de una persona con graves deficiencias de tal forma que no entendemos nada durante el primer capítulo. Cada punto de vista, cada personaje, nos muestra su visión distinta de la familia Compson y de su desastre.

3. Termina cada capítulo con un cliffhanger para retrasar la resolución de los capítulos

Te lo voy a poner muy fácil: aprende de la televisión.

Los guionistas saben usar este recurso mejor que nadie. Las series de televisión terminan cada capítulo cortando en seco la resolución de un evento importante. El espectador se queda enganchando, pensando qué sucederá con ese personaje que, como dice el nombre, queda colgando de un risco.

Algunas series como Perdidos, Juego de Tronos o Twin Peaks, utilizan este recurso como nadie. En Twin Peaks, cada capítulo terminaba con la aparición repentina de una gran incógnita, nos dejaba al borde de nuestros asientos. Disparaban a un personaje principal dejándolo tirado en el suelo. Una sombra se recortaba amenazadora sobre una de las jóvenes protagonistas… Siempre surgí algo en ese último segundo que nos obligaba a ver el siguiente capítulo.

Si eres capaz de terminar tus capítulos utilizando un cliffhanger, dejarás a tu lector pegado a la página. Los cliffhanger, además de crear intriga, aumentan el deseo de los lectores de seguir leyendo. Un libro como Misery es difícil de abandonar por este tipo de cosas.

4. Juega con el formato

El formato de una novela es la forma en la que presentas la historia a tus lectores. Normalmente, el formato de una novela se basa en una narración lineal. El narrador cuenta los hechos siguiendo una continuidad temporal. La historia avanza escena a escena.

Una buena idea es romper con esa dinámica y usar cartas, noticias o recortes de prensa para cambiar el ritmo de lectura. Esto puede ayudar a crear intriga, por ejemplo, presentando una carta que el asesino envía a la policía o a un periódico y en la que señala que, además del cuerpo hallado, existen otros tres…

Stephen King suele usar este tipo de recursos en sus novelas. Carrie está escrita en distintos formatos. Podemos leer cartas, recortes de periódicos, fragmentos de un diario e incluso testimonios de un juicio. King es un amante de este tipo de estructura, en Dolores Clairborne, utiliza la confesión de la propia Dolores para cortar el ritmo y aumentar la intriga. En Mr. Mercedes, una y otra vez vemos a Hodges leyendo los correos que le envía el Asesino del Mercedes.

Si quieres otro ejemplo de cómo funciona este tipo de estructuras, te recomiendo que te leas Drácula. La novela es una mezcla de extractos de diarios personales, epístolas y recortes de periódicos. Es una novela epistolar, que rompe con el ritmo narrativo tradicional y aporta variedad al formato.

Otro bueno ejemplo sería Franny y Zooey, de Salinger. En él las cartas de los protagonistas aportan vida a cada uno de ellos, por ejemplo Zooey confunde «tu» y «tú», esto la convierte en un elemento vivo, real. En una persona como tú y como yo, que utiliza palabras largas y complejas pero no se preocupa de aprender a escribirlas.

El formato epistolar sirve para dar mayor profundidad a los personajes. En una carta nos abrimos mucho más de lo que haríamos en un diálogo. La otra persona no está delante y por tanto, nos resulta mucho más sencillo hablar sobre nuestras cosas.

5. Utiliza diferentes estructuras para los distintos arcos argumentales

En su libro, The Seven Basic Plots, Christopher Booker divide las estructuras y los argumentos de las novelas en siete tipos básicos:

  1. Vencer al monstruo. El héroe tiene que imponerse a un antagonista u oponente maligno.
  2. De pobre a rico. El protagonista tiene que vencer a su destino. Es pobre pero logrará vencer y enriquecerse. La Cenicienta.
  3. El viaje. Nuestro protagonista tendrá que emprender un viaje para conseguir cierto objetivo. El Hobbit.
  4. El viaje y el regreso. El protagonista parte en un viaje y debe regresar para demostrar la experiencia ganada. La Odisea.
  5. Comedia. Una narración ligera y divertida, que suele tener un desenlace cómico.
  6. Tragedia. Una narración dramática en la que el protagonista se enfrenta a su destino y a sus propias acciones.
  7. Renacimiento. El protagonista sufre un proceso de transformación y se convierte en mejor persona. Cuento de Navidad.

Cada uno de estos tipos de historia tiene sus propios elementos propios. No tienes que centrar tu argumento y tu estructura en uno solo de ellos. En El Hobbit, se unen varios. Bilbo busca aventura, existe un viaje, pero también quiere fama y fortuna, además hay un monstruo al que vencer y existen elementos de comedia y un renacimiento, puesto que el viaje del hobbit a través de la Tierra Media lo transforma de alguna forma. Si tuviera que clasificarlo en uno, sería el de viaje y regreso, sin embargo, durante el desarrollo de la historia aparecen otros tipos de argumento.

Combinar estos tipos básicos de argumento y sus estructuras narrativas son una buena forma de crear intriga. Por ejemplo, cuando Bilbo y los enanos se adentran en la Montaña de los Trasgos, la narración se vuelve más oscura y aparece un elemento intrigante, Gollum y su anillo. No sabemos qué es o qué quiere, no sabemos qué pinta en las entrañas de la montaña. Sin embargo, el autor lo presenta como un elemento oscuro que crea intriga.

Emoción, intriga, dolor de barriga

La intriga es el imán que atrapará la atención de tu lector. Si eres capaz de manejarla podrás crear pasajes tensos en los que tu lector se quedará pegado a la página. Te he dado muchas herramientas, aunque para mí, la mejor sería terminar cada capítulo con un cliffhanger. De esta forma te aseguras que el lector quedará pegado a la página. Con el cliffhanger, creas una necesidad en su mente: tiene que seguir leyendo para saber qué sucederá a continuación.

Los personajes también son un elemento para aportar intriga. Puedes crear intriga en tu novela introduciendo personajes misteriosos. Un grandísimo ejemplo de esto, sería la frase con la que Stephen King abre El Pistolero, el primer libro de su serie La Torre Oscura:

El Hombre de Negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él.

¡Zas! En toda la boca. Abres el libro y te encuentras con esa frase. Si no te engancha es que no tienes sangre en las venas. King introduce dos personajes misteriosos, un hombre de negro y un pistolero. No sabemos más, solo que se persiguen… ¿Por qué? ¿Quién son? ¿Qué quieren? Para mí es la mejor frase inicial que he leído jamás. La fuerza, el impacto en el lector es tremendo. Si eres capaz de repetir eso en tu novela, tendrás al lector enganchado.

Y eso es justo lo que quiero hacer. Enseñarte a crear ese tipo de escenas. Por eso te adelanto que este mes de septiembre se abrirá mi taller de novela negra en Ateneo Literario. En él te enseñaré los callejones oscuros del género negro, te explicaré qué es y cómo funciona. Te hablaré sobre las principales figuras del género y de sus elementos.