35 consejos sobre la estructura de la novela

35 consejos sobre la estructura de la novela

Durante las últimas semanas hemos estado hablando sobre la estructura de la novela. Primero hablé de cómo estructurar la novela y luego os expliqué algunos tipos de estructura, lo que en algunos foros llaman el «Cociente MIPA», por último la semana pasada os expliqué la estructura de los tres actos. Supongo que no hace falta que lo repita, pero la estructura es la parte más importante, pues sin ella, todo se nos desmonta; si construimos una casa sobre arena, tarde o temprano, se nos vendrá abajo. Lo mismo sucede con las novelas.

A raíz de los comentarios que estoy recibiendo, tanto por privado como en el blog, me estoy dando cuenta de que la estructura es como el «coco» para la mayoría. Todos somos muy valientes de cara a la galería, pero la realidad es que nos acojona muchísimo. Parece que, de todo el proceso de escritura, la estructura de la novela es lo más complicado, es casi como un misterio religioso, nadie sabe exactamente qué está haciendo, aunque de alguna forma todos lo hacemos.

Por eso y para terminar con este ciclo de artículos sobre las estructuras de la novela, hoy os quiero dar algunos consejos sencillos, ¿vamos allá?

35 cosas que debes saber la estructura de la novela

1. La Regla de Oro de la estructura

Muchos directores de cine y de televisión dicen que no hay más que una regla para que las estructuras narrativas funcionen: Lo que está pasando ahora tiene que ser más interesante que lo que acaba de pasar. Una novela necesita crear lazos con el lector, una forma sencilla de lograrlo es que tu historia se vuelva más irresistible conforme avanza. Así que, si acabas de matar a una persona, en la siguiente escena tendrás que matar a dos y así, sucesivamente.

2. El fin justifica los medios

Sin un personaje con un objetivo que alcanzar no habrá historia. Necesitas una meta que mueva a tu personaje durante toda la novela, solo así lograrás hacer que los hechos narrados tengan una estructura y que resulten relevantes para el lector. Si no lo tienes muy claro y te pierdes por el camino, no dejes de preguntarte: ¿Qué persigue mi personaje? ¿Qué pasará cuando lo consiga? Puede hacer lo mismo en cada escena: ¿Qué quiere el personaje en esta escena? Si no eres capaz de responderte, es que vas a la deriva.

3. Más grande, más poderoso, mejor.

La estructura de la novela necesita que tu personaje se enfrente a obstáculos en cada paso. Cuánto más grandes e imposibles parezcan estos, mejor. La tensión es importante, cada nuevo enemigo, prueba o misterio, ha de ser mayor que el anterior, de lo contrario carecerá de tensión y esto perjudicará a nuestra estructura. Imagina que tu personaje acaba de vencer a un dragón y, tras hacerlo, lo enfrentas a una rata de pantano. O es la rata de pantano, más malvada, apestosa, fea, malhablada, grande y poderosa del universo o el enfrentamiento será una mierda —simpático, pero una mierda—.

4. Algo nuevo y algo viejo

Cada escena necesita un componente que no haya aparecido antes; un enemigo nuevo, un misterio nuevo, nuevas preguntas, una nueva e incomprensible moda que tu personaje se ve incapaz de seguir, un nuevo escenario, un baile nuevo; el baile del pañuelo… Si tus escenas son intercambiables —si no pasa nada nuevo en ellas—, entonces es que sigues a la deriva.

5. Antes y después

La estructura de tu historia debería ser simétrica, dividida en tres secciones —esto no tiene nada que ver con los Tres Actos—. La sección 1 nos mostrará a nuestro protagonista viviendo su vida normal, en esta sección empezaremos a ver sus problemas: estancado en una vida vacía, oprimido por una sociedad totalitaria…

En el otro extremo, encontraremos a nuestro héroe viviendo su día a día otra vez, pero transformado. Más maduro, viviendo una vida completamente distinta, esta sección deberá mostrar al protagonista tras haber logrado (o no) sus objetivos.

Entre estas dos secciones es donde vas a desarrollar la narración de tu historia, todo ese viaje. Es aquí donde la tensión y la emoción se desarrollan, este es el camino que deberá recorrer para conseguir sus ansiados objetivos.

6. A la oportunidad la pintan calva

En esa primera sección, al protagonista se le deberá presentar una oportunidad. Algo le pasará a tu personaje que encenderá ese deseo de cambio (o de venganza, o de amor…) y lo hará recorrer todo el cambio hacia su meta. En Añoranzas y Pesares, la oportunidad es el momento en que el doctor Morgenes convierte a Simón en su ayudante, es a partir de aquí cuando todo empieza a desarrollarse.

7. Determinación

Sea cual sea la motivación final de tu personaje no deberías comenzar nunca desvelándola y persiguiéndola directamente. El proceso de búsqueda debe ser gradual, el personaje debe adaptarse primero a la nueva situación y luego ir buscando poco a poco su nuevo lugar en el mundo. Deja que afloren deseos indefinidos y vagos, hasta que por fin entienda qué es lo que realmente quiere.

8. Arcos y líneas

La estructura se aplica a los dos caminos que sigue una novela: el exterior, el camino del protagonista hacia su meta y el interior, el proceso de transformación que vivirá. A medida que avanza y se enfrenta a peligros mayores, deberá ser capaz de encontrar fuerza y motivación en su interior para enfrentarse a sus miedos y barreras. Si tienes dudas pregúntate: ¿Cómo cambiará mi personaje en esta escena? ¿Cómo voy a mostrar al lector sus miedos? Y por último, ¿qué cambiará en él al final de la novela?

9. Secretos y mentiras

Una de las mayores herramientas de un narrador es la anticipación. Si como lectores intuimos o sabemos desde el principio quién es el asesino seguiremos leyendo como locos solo para saber qué va a pasar con él. Un buen ejemplo es Mr. Mercedes, de Stephen King, que desde el primer momento nos muestra a Brady, un asesino psicópata que disfruta jugando con un inspector de policía retirado. Lo mismo sucede con personajes que guardan un gran secreto, el lector seguirá leyendo hasta el final para descubrir ese secreto, es lo que tiene la curiosidad… maldita asesina de gatos.

10. Realidad y fantasía

Tu trabajo como escritor no se centra en contar historias maravillosas sobre lugares fantásticos y gentes increíbles, lo que debes hacer como escritor es lograr que la gente crea que eso es real. A la gente le gusta poder suspender su incredulidad y dejarse llevar, pero tendrás que ponerles las cosas fáciles o de lo contrario lograrás el efecto contrario.

Hoy en día, este aspecto es complejo, pues ya lo hemos visto todo y nos cuesta mucho convencer a un lector que cree que lo sabe todo y que, por lo general, no quiere esforzarse por imaginar. El lecturonauta Guillermo Jiménez dio unas cuantas buenas pinceladas sobre este problema en este artículo y yo, también hablé sobre esto en Moral de Frontera. Sin embargo, esta dificultad debería suponer un reto y no excusa para quejarnos, así que, simplemente, tenemos que esforzarnos más.

11. Toda narración tiene una estructura

Aunque no te des cuenta, todas las historias tienen estructura. Puede que lo controles como narrador o que te salga sola. A veces la estructura es buena y otra es mala (sabrás cuando tu estructura es mala porque será como si le hubiesen crecido testículos en la barbilla y te preguntarás: ¿qué es lo que no funciona? No lo sé, igual son esas pelotas que le cuelgan de la barbilla, pero no estoy seguro.) La mayoría de estos problemas desaparecen con un poco de planificación y cuando llevas tiempo escribiendo sabes por instinto cuando funciona y cuando no funciona tu estructura.

12. Trabaja como un arquitecto

La estructura trabaja para la historia; no obligues a que la historia trabaje para la estructura. Una iglesia se construye siguiendo unos patrones: la belleza de Dios, la historia de Dios, la necesidad de jugar con el sonido, el altar de sacrificios… La estructura sirve a tu narración, usar una estructura no lineal para una obra de misterio es una gran idea, de esta forma aumentarás la tensión y la incertidumbre en el lector. La estructura siempre tiene un propósito.

13. Las piezas esenciales

La mayoría de las historias tienen varias piezas esenciales. Si nos paramos a pensar en las comedias románticas siempre hay dos puntos: La Gran Cagada y La Solución a la Gran Cagada. Siempre pasa lo mismo, Ben Affleck hace algo que a la Aniston le sienta como una patada en los dientes y comienza la carrera para solucionarlo antes de que Jennifer se case con el tonto de su ex, que además es feo y no es Batman.

En las comedias románticas siempre se soluciona corriendo al aeropuerto o con algún acto de amor, con escena empalagosa de risas, aplausos generales y vómitos de purpurina. Si eres más realista, estas escenas pueden tener muchos finales, desde la no consecución del objetivo, hasta la victoria pírrica en la que la Aniston perdona a Ben, pero acaba diciéndole que le quiere mucho, aunque solo como amigo.

El conflicto es esencial para la narración y para la estructura de la novela, de la misma forma que lo es la capacidad del personaje de corregir sus errores. Sin estos altibajos, tu narración será plana y no hay nada más aburrido que lo plano.

14. Del orden al caos

Para aclarar el punto anterior: una narración es el camino desde el orden hasta el caos. Toda narración necesita altibajos, momentos de tensión y otros de moderada relajación. Se nutrirá de los tira y afloja de los personajes.

15. La correcta medida

Como todo en la vida la tensión se puede medir. No necesitas medirla a cada paso de la narración, de la misma forma que no vas por ahí midiendo tu coche, tu casa o cualquier guarrada en la que estés pensando ahora mismo. Sin embargo, sí deberías saber, por lo menos, qué es una escena, un acto, un capítulo o un arco… Seguro que no se te ocurriría operar un corazón sin saber que es una aorta.

16. Corta, cava, corta, cava

Puedes estar de acuerdo o no, pero todas las narraciones tienen tres actos. Esto es especialmente cierto en el cine, donde las que no los tienen acaban por tenerlos —a las buenas o a las malas—. Cortar la estructura de esta forma nos ayuda a comprender y manejar mejor este concepto. De esta forma el inicio, es cuando arrancan los acontecimientos de la novela (25%); el nudo (50%) es la confrontación, el camino que deberá recorrer y el desenlace (25%) será la resolución final y sus consecuencias.

17. Microcosmos

Sea cual sea la estructura que le des a tu novela, seguro que también puedes dárselo a cada uno de tus actos. De esta forma cada acto o cada capítulo se convierte en una historia dentro de una historia que tiene un principio y un final. Cuando cierras ese acto o capítulo, la historia que estabas contando termina y evoluciona hacia la siguiente. Piensa en tu propia vida, aunque siempre eres la misma persona, cada etapa produce muchos cambios en ti.

18. Lo complejo suele resultar complicado

Cuanto más compleja sea la historia que quieres contar, más actos vas a necesitar para contarla. Es como echar agua a los Gremlins. Una historia larga, enrevesada y compleja, va a necesitar una estructura más larga, enrevesada y compleja que otra historia sencilla, narrada de una forma más o menos lineal. Las películas suelen tener solo 3 actos, por que no suelen durar más de 120 minutos, además a los espectadores les van las cosas simplonas. En la literatura esto es un poco diferente ya que puedes crear hasta cinco actos sin mucho esfuerzo.

19. Onme Trium Perfectum

Esto en latín significa algo así como: «Hay dos mujeres en mi cama». Espera, creo que no era eso… No, claro, no lo era. Mil perdones. La traducción correcta sería: «Los tríos son perfectos». Aunque pretendas ignorar todos los consejos que te doy sobre estructuras, nunca deberías pasar de La Regla del Tres. Esto significa que cada aspecto de tu historia deberá estar repetido hasta tres veces, cada aspecto relevante deberá aparecer tres veces —evolucionando un poco en cada una de ellas—. Cada personaje, cada escenario, cada problema, deberá aparecer al menos tres veces.

20. El poder del cambio

El cambio es un elemento esencial en el proceso narrativo. Sin embargo, no puedes ponerte a pegar zarpazos y cambiarlo todo a lo loco, los cambios deben ser progresivos, graduales y creíbles, cada paso debe ser creíble. Algo así como congelar agua, es un proceso que tiene sus propios pasos. La imagen que debes tener en la cabeza no es la una página pasando, si no la algo pivotando.

El cambio debe ocurrir lentamente, girando sobre un eje, pero paso a paso, sin giros bruscos. Cada vez que cambias de capítulo o de acto, tu obra deberá pivotar un poco. Es así como ocurren los cambios importantes dentro de las novelas, las evoluciones de los personajes y del conflicto. Martin nos muestra unos reinos en paz, luego tras un proceso de guerra, muestra, de forma gradual un proceso de degradación. Una buena muestra es la película Contracted, donde se nos muestra el gradual proceso de descomposición en vida de una mujer que ha sido infectada con una enfermedad de transmisión sexual.

21. Escaleras y espejos

Te guste o no el tema de la estructura de la novela, hay dos conceptos que tienes que tener muy claros:

  1. Debe haber un escalado en los acontecimientos. Cada acto, capítulo o escena debe terminar por todo lo alto, con tensión, con la promesa de que van a pasar cosas muy jodidas.
  2. Debe haber situaciones opuestas. No todo debe ser lo que parece. Cuando tu personaje crea que ha conseguido su objetivo, conviértelo en lo contrario. Si buscaba la victoria, ofrece una derrota, si buscaba paz, dale guerra.

22. Así funciona el arco narrativo

Hay algunos como Douglas Roushkoff que llaman al arco narrativo: arco eyaculatorio masculino, no es una mala forma de describir la estructura del arco narrativo; las cosas se van poniendo gradualmente más serias, más duras, más rápidas, más tensas, hasta que por fin, se llega al desenlace o clímax durante el final.

23. Dichosos arcos

¿Te estoy aburriendo? ¿No entiendes nada de todo esto? Los arcos son fases de la narración, todo puede ser un arco narrativo: personajes, escenarios, eventos. Un arco puede ser un personaje y ese arco terminará cuando muera ese personaje, en ese momento otro personaje puede aparecer y con él un nuevo arco narrativo.

La televisión es un buen lugar para entender y aprender a trabajar con los arcos narrativos, las series de televisión trabajan con arcos narrativos. En Breaking Bad, Jane, la novia de Jessie, tiene su propio arco argumental que termina con su muerte y con esa muerte arranca un nuevo arco.

24. Cada historia necesita una estructura

Cada historia tiene su estructura. No existe una fórmula universal que puedas aplicar a todas tus narraciones. Todo eso de que solo existen siete grandes estructuras es una chorrada, no te lo tragues. Está claro que, si las descompones por completo, dejándolas en los huesos y con los componentes mínimos, seguro que podrás clasificarlas así, pero en la variedad está la diversión.

25. Freytag el tío ese de las piramides

Si hablas de estructuras tienes que conocer a Freytag, era un tipo alemán que decía cosas en alemán sobre las estructura de la novela. Como soy majo te lo voy a traducir y te diré que es el autor de la teoría de la pirámide narrativa y que resume la narración en cinco actos: Exposición, donde los personajes y el mundo son presentados; Acción, el conflicto crea la tensión; Clímax, el enfrentamiento final y el desarrollo; Resolución, donde se resuelve el conflicto y Final, donde queda todo atado y se nos muestra el resultado del cambio.

Bueno como todas las formas de encasillar las estructuras puede ser útil o un montón de mierda en llamas. Desde luego este tipo de estructura no sirve para todas las narraciones, ni para todas las historias. Además, a día de hoy, ya casi no se usan los cinco actos, por lo que el Clímax se ha desplazado al final y la resolución y el final se han fusionado y acortado.

26. Cinco es poco mejor siete

Ojo con las estructuras de siete actos: Intro, primer enfrentamiento, problema inicial, complicaciones, intentos fallidos, gran crisis, clímax y resolución. No está mal, muchas historias modernas usan este tipo de estructuras.

27. El viejo Aristóteles

Dos palabras: anagnorisis y peripeteia, son dos palabras que Aristóteles usa en su teoría de la tragedia y que te convertirán en campeón mundial de Scrabble si eres capaz de meterlas en una partida. Anagnorisis son los descubrimientos que van haciendo los personajes. Peripeteia es cada cambio dramático dentro de la historia (bueno, malo o regular). Cada uno se alimenta del otro; el descubrimiento de un baúl de monedas españolas puede llevar a un personaje a ser millonario o sufrir una vieja maldición Inca.

Estos dos elementos van de la mano, luchando, pegándose y unidos desde el principio hasta la catástrofe, que según Aristoteles, es lo que cierra toda obra dramática, el personaje vence o queda derrotado por el conflicto o por sí mismo, normalmente en las tragedias clásicas, los personajes suelen acabar con ellos mismos.

28. Monomito: Epifanía o chorrada

Desde Star Wars, mucho se ha escrito sobre el Monomito, la Forja Heróica, el Camino del Héroe y todo eso. Para algunos la idea de Campbell es el mejor invento desde el pan de molde, para otros es lo peor que le ha pasado a la literatura de ficción. Yo, confieso que estoy más en el segundo grupo, he visto con mis propios ojos algunas historias muy buenas destrozadas por querer usar el Monomito.

Es solo una forma más de dar estructura a la novela no te obsesiones con cumplir los pasos de la Forja.

29. El cuento tradicional

No te preocupes, no te voy a exponer las 31 estructuras del cuento tradicional de Vladimir Propp, que se supone que explican la morfología de los cuentos de niños tradicionales —rusos—. En fin, yo también tengo vida y cosas que hacer, tengo que salir, mirar el techo… Yo que sé, ya te he dado pistas, busca en Google, tronco, ¿o es que te lo tengo que dar todo masticado?

30. ¿Viste el episodio de ayer?

La narrativa de televisión y los comics suelen construirse con episodios, con muchos elementos seriales que se agrupan en un mismo arco argumental, de esto ya hemos hablado antes. Este tipo de narración presenta pequeñas historias en cada capítulo que terminan al final del episodio y nos acercan un poco más al final del arco.

Puede que esto te ayude a escribir la novela, pues te permite trabajar con piezas más pequeñas y manejables, lo que logra que escribas con menos presión. Si te decides por usar este método ten cuidado, ya que en una obra literaria esto puede quedar un poco artificial.

31. Causa y consecuencia y zombis

En una estructura narrativa no pueden existir hechos aislados. Cada acción debe tener una consecuencia. Cada hecho, debe tener una repercusión en los siguientes hechos de la narración. Nada es independiente, al contrario, se producirá una cadena de hechos y tendrán consecuencias. Es como las fichas del dominó.

32. El factor Arguiñano

Piensa en la estructura de la novela como si fuera el menú de un convite de boda. Si quieres lo puedes llamar El Factor Arguiñano. Empiezas con el aperitivo, donde vas a presentar al personaje y su mundo; seguirás con el entrante, donde vamos a conocer ese gran problema al que se enfrentará y que pondrá todo en marcha; luego vendrá el primer plato, donde tendrá que enfrentarse a la primera prueba que, con toda seguridad, fallará; de aquí pasaremos al sorbete, donde descubrirá una pista importante o tendrá una revelación; esa revelación lo llevará directamente al segundo plato, donde por fin se pondrán las cartas sobre la mesa y se preparará el enfrentamiento final, que tendrá lugar durante el postre, que será el clímax. La lucha final. Después con el café, tendremos tiempo de ver, muy por encima, como ha quedado su mundo tras los hechos narrados —si eres de copa, tendrás un poco más de tiempo—.

33. No me puedes estructurar, soy un espíritu libre

Una narración no lineal, puede parecer desestructurada. Pero no es así. Puede que no tenga una estructura tradicional y que la narración vaya dando tumbos como un adicto al crack, pero la verdad es que sí existe una estructura latente e identificable.

34. Orgánica sin narración la estructura es

Escribir sin una estructura es tan difícil como hacerlo siguiendo una estructura rígida, sin embargo, si eres capaz de destrozar las estructuras y que suene natural, estarás creando algo maravilloso. Si eres capaz de lograr que ese desastre suene a lenguaje medianamente humano, oye, ¡olé tus huevos! Un ejemplo de esta narrativa desestructurada serían las obras beats de Jack Kerouac, que escribía sin pensar mucho en qué estaba diciendo en cada momento, sin embargo, sus obras tienen ese toque especial que, en cualquier otro escritor, no haría quemar el libro.

35. Unas últimas palabras sobre la estructura de la novela

Si usar estructuras te ayuda a escribir mejor: úsalas. Si te molestan y te impiden desarrollar la historia que estás escribiendo: no las uses. La estructura no debería oprimir tu creatividad o forzarte a escribir algo que no quieres o que no te gusta. La estructura de la novela es una herramienta que deberías usar para escribir, está claro que deberás respetarla si quieres vertebrar una historia que se sostenga, pero no quieras hacer un triple tirabuzón; si te sirve úsala y si no te sirve mándala a tomar por el culo. Así de simple.

Espero que con estos últimos consejos te haya ayudado un poco a comprender la estructura de la novela, cómo funciona y cómo puedes usarla para mejorar tu escritura. Si te han gustado mis artículos sobre la estructura de la novela, descarga este eBook en el que los he recogido todos para ti, no te olvides de compartir y de suscribirte.

Escritor y redactor. Me encanta escribir y los blogs. Me gusta compartir lo poco que sé con los demás. Soy geek y orgulloso. Autor de Blackwood: Piel y Huesos. ¿Quieres saber más? Lee lo que escribo, no tardarás en conocerme.